17 ene 2017 13:00
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Demócratas contra Republicanos: Allanando las aristas del capitalismo

Teherán, 16 de enero, IRNA - Hace ocho años, el 4 de noviembre de 2008, cuando Barack Obama apareció en el escenario tras su elección como primer presidente afroamericano en la historia de Estados Unidos, la cobertura televisiva de su discurso mostró a Jesse Jackson y Oprah Winfrey llorando entre la multitud.

Para el lloroso activista estadounidense de derechos civiles y la popular presentadora de programas de entrevistas, Oprah, ese momento histórico podría haber supuesto la materialización de un sueño, un sueño distante imaginado por primera vez en un acontecimiento bastante similar el 28 de agosto de 1963, cuando Martin Luther King pronunció en Washington su famoso discurso "Tengo un sueño".

"Ahora es el momento de levantarse del oscuro y desolado valle de la segregación, hacia el camino soleado de la justicia racial", afirmó Martin Luther King.

La elección de Obama fue reflejada, de esta forma, como si el presidente electo afroamericano estuviera a punto de inaugurar una nueva era de "cambio"; el mismo mensaje que reiteró a través de su campaña, “¡Sí, podemos!”.

Era como si Estados Unidos estuviera a punto de convertirse en "el sueño que soñaron los soñadores", como dijo otro poeta afroamericano Langston Hughes.

"Deja que Estados Unidos sea el sueño que soñaron los soñadores", escribió Hughes en su poema Let America be America again.

La elección de Obama como 44º presidente de Estados Unidos, aparte de sus implicaciones emocionales domésticas y globales, proporcionó el forraje para los promotores dominantes del sueño americano. Los líderes corporativos y las multinacionales, las entidades capitalistas utilizaron incluso la elección de un presidente afroamericano en el país para dar a conocer globalmente el sueño americano, en un intento de convertir todos los ideales estadounidenses, la llamada libertad y oportunidades de prosperidad, así como todos los otros iconos capitalistas en un sueño global.

Por eso, las campañas presidenciales de EEUU, incluida la de Obama, se representan como la elección de un presidente para el mundo.

Por eso, de nuevo, las gentes de todo el mundo se unen a los estadounidenses para pegarse a sus televisores y seguir las noticias más recientes sobre la campaña presidencial en la llamada tierra de los sueños.

Numerosas personas, incluso en países ubicados más alejados de Estados Unidos, están ansiosas por saber quién va a hacerse cargo como próximo presidente de EEUU.

Ese es todo el resultado de la manipulación de la audiencia global por parte de los medios de comunicación en Occidente, un movimiento que nunca deja de tratar de moldear a la opinión pública mundial con el fin de lograr fines especiales.

Todo el mundo está ininterrumpidamente bombardeado con noticias de Occidente y muchos en todo el mundo, consecuentemente, tienden a atribuir cada vez más importancia a sucesos incluso triviales en Occidente y Estados Unidos, que los trágicos acontecimientos que tienen lugar en sus alrededores.

Así, la historia sobre el accidente de un avión de recreo tiende a llegar a una audiencia mundial mucho mayor que el asesinato de decenas de civiles en un ataque con drones estadounidenses contra células terroristas.

En consecuencia, se juega con el público mundial y se le anima a creer que la elección de un presidente demócrata en EEUU va a afectar en gran medida a sus vidas, o que después de la elección de un presidente republicano va a haber grandes cambios en las políticas de Washington.

Indudablemente, existen diferencias en las políticas seguidas por los demócratas estadounidenses o sus pares republicanos. Los dos principales partidos políticos tienen diferentes enfoques en su tratamiento sobre temas importantes, como los impuestos, el papel del gobierno, los derechos (Seguridad Social, servicio médico), el control de armas, la inmigración, la asistencia sanitaria o similares.

Pero la política general seguida por Estados Unidos tiende a ser la misma, especialmente cuando se trata de la política exterior y los objetivos hegemónicos que Washington intenta lograr en otros países.

La denominada guerra contra el terrorismo liderada por EEUU es un buen ejemplo.

George W. Bush, ex presidente de EEUU y republicano, capitalizó los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 para lanzar la llamada guerra contra el terrorismo, abriendo el camino para que Washington llegara a la convulsa región de Oriente Medio para erradicar el terrorismo. Su sucesor demócrata Barack Obama, a pesar de la agenda diferente del partido, nunca dudó en desplegar tantísimos drones militares en la región como fuera posible para continuar con la intervención militar de Washington en países a miles de kilómetros de distancia de Estados Unidos.

Algunos políticos y activistas estadounidenses, ante el ensordecedor silencio de los demócratas, empezaron a cuestionar la posición del partido sobre los derechos del pueblo y el creciente uso de ataques con aviones no tripulados por parte de la Casa Blanca, liderada por los demócratas.

Si George W. Bush y Dick Cheney estuvieran todavía en la Casa Blanca, "habrían estado gritando y chillando al respecto", dijo Medea Benjamin, el cofundador del grupo de protesta liberal Code Pink en The Guardian en 2013, reaccionando ante la política de drones de Obama y el silencio de los demócratas sobre el tema.

Huelga decir que los republicanos y los demócratas hacen muy bien su trabajo para equilibrar la política general de EEUU, tanto a nivel nacional como en el escenario mundial, la política general prescrita principalmente por las corporaciones y las empresas multinacionales.

Las corporaciones y las grandes empresas estadounidenses, como principales actores e intérpretes detrás de la escena, son lo suficientemente rápidas para suavizar las aristas del capitalismo instalando un presidente demócrata para hacer frente a la indignación pública contra los enfoques capitalistas que abruman al país, los mismos enfoques que para nada mejoran la desigualdad en EEUU y en el mundo.

Según un informe de 2007, el 20% de los estadounidenses poseían el 85% de la riqueza del país, y el 80% de la población poseía el 15% restante.

Oxfam Davos también sugirió en un informe de 2016 que 62 personas poseen lo mismo que la mitad de la población mundial. Esta es la clara evidencia que las tendencias capitalistas desarrollan gradualmente sus raíces en el mundo; tendencias que hacen que los ricos sean cada vez más ricos, y los pobres más pobres.

Los demócratas toman el control a menudo para suavizar los lados ásperos del capitalismo, y para dar a las multinacionales y a los promotores del libre comercio suficiente tiempo para recomponerse.

La presentación de la Ley de Protección al Paciente y Asistencia Asequible, denominada Obamacare, es un buen ejemplo de ello.

Según el programa reformista presentado por el Partido Demócrata, más de 40 millones de estadounidenses que no recibían ningún tipo de asistencia médica fueron acogidos por el Obamacare.

Pero el Congreso, liderado por los republicanos, aprobó el viernes un plan para revocar la ley que se utilizaba para promover la agenda demócrata.

"La derogaré y sustituiré. Será esencial y simultáneamente ", afirmó el presidente electo Donald Trump sobre el Obamacare, según informó la CNN.

Los planes económicos de Trump, incluido su plan de impuestos, también se cree que beneficiarán a los ricos.

En septiembre de 2016, un análisis de la CNBC sugirió que el nuevo plan de impuestos de Trump daba al acaudalado 1% un recorte medio de por lo menos 122.400 dólares, mientras que la clase media podría obtener un descenso de menos de 500 dólares.

The Economist, en una caricatura reciente mostraba al presidente estadounidense saliente Barack Obama, y a su sucesor, el presidente electo republicano Donald Trump, en una carrera de relevos.

Pero cuando Obama trataba de pasar la batuta al nuevo presidente, Trump, sosteniendo jactanciosamente una batuta enorme y de grandes dimensiones, se abstiene de recibirla.

"No, gracias, tengo mi propio bastón", señalaba Trump.

Ahora, todo el mundo se pregunta qué hará el multimillonario y hombre de negocios con su bastón.



Por: Reza Bahar



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