23 ene. 2017 12:56
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El Plan Integral, la elección de los sabios del mundo

Teherán, 23 de enero de 2017, IRNA - Un año después de la implementación del acuerdo nuclear, conocido como Plan Integral de Acción Conjunta, debemos esperar y ver cómo se van a desentrañar los acontecimientos.

Un nuevo presidente ha sido elegido en Estados Unidos y nosotros en Irán, en los próximos meses, vamos a celebrar también elecciones presidenciales y, sin duda, se espera que estas cuestiones afecten a la implementación del Plan Integral, así como a los actores en escena y la forma en que van a comprometerse entre sí.

Huelga decir que ningún otro tema se ha visto influenciado por diferentes factores y variables a nivel internacional como el Plan Integral.

La evidencia de este argumento es la participación de diferentes actores, la mezcla de cuestiones políticas, técnicas y jurídicas y, después de todo, las cuestiones políticas regionales y mundiales que han afectado en él, así como las consecuencias e interacciones que tal acuerdo podía traer para el desarrollo económico y las instituciones políticas.

Dos años de duras conversaciones nucleares para resolver una crisis fabricada siguen estando en el centro de atención de los medios de comunicación internacionales, mientras que los negociadores iraníes estaban utilizando todas sus capacidades para comprometerse con los representantes de las grandes potencias internacionales.

Sin embargo, lo que tiende a agravar la situación es el efecto innegable que ha tenido en los diferentes enfoques llevados a cabo por los partidos nacionales, regionales e internacionales al tratar ese tema.

Muchos de los actores políticos, analistas y observadores internacionales de otros países, siguiendo objetivos diferentes y con intenciones distintas, hicieron todo lo posible por interrumpir el logro de un resultado propiciado por todas las partes involucradas en la batalla diplomática.

Para empeorar aún más la situación, el primer ministro del régimen sionista usurpador se unió a las filas de los grupos radicales y extremistas de algunos países occidentales y árabes, para duplicar la presión sobre las conversaciones nucleares y desviar las negociaciones de la hoja de ruta definida.

Sin embargo, decepcionados con sus intentos de detener el acuerdo, las partes comenzaron a crear obstáculos y serios problemas para la implementación del Plan Integral.

Y el proceso sigue en marcha.

Por otro lado, la elección de Donald Trump como nuevo presidente de EEUU, sirvió como un faro de esperanza para muchos que tienden a oponerse a la implementación del Plan Integral.

Para aquellos que apoyan enfoques radicales en el tratamiento de las cuestiones internacionales, ahora y tras la aparición de Trump como un fenómeno en la arena política de EEUU, la idea de bloquear la implementación del Plan Integral ya no parece ser un sueño inalcanzable, y citando todas las interpretaciones que rodean la elección de Trump y sus promesas de campaña, están contando los segundos para que comience la era Trump.

Sin embargo, no debemos ignorar el hecho de que, en las condiciones actuales, no existe una alternativa racional al Plan Integral.

Durante muchos años, algunas potencias han puesto en su agenda la imposición de sanciones económicas contra Irán; un proceso exacerbado más aún cuando los partidos y las tendencias extremistas comenzaron a apoyar la imposición de presiones y sanciones contra la República Islámica. Pero el sistema islámico y el gran pueblo de Irán nunca cedieron y continuaron con su progreso hacia un mayor desarrollo.

Por otra parte, amenazar a Irán con el uso de la opción militar para detener su programa nuclear, en lugar de ser algo factible sigue teniendo únicamente un carácter propagandístico.

Todo el mundo es consciente actualmente que hacer la vista gorda a la influencia regional e internacional de Irán y su posición es prácticamente imposible.

Frente a esta realidad, todos los actores y analistas políticos coinciden en que, si Irán no desempeña un papel activo y eficaz, será imposible abordar los temas económicos y de seguridad, así como hallar una salida a las situaciones precarias.

La República Islámica de Irán es muy consciente de la crisis interminable, fruto principalmente del resultado de una contradicción básica entre sus valores y estándares genuinos y los componentes del poder de los sistemas hegemónicos globales, particularmente de Estados Unidos.

En base a este conocimiento y confiando en su valiosa experiencia en la gestión de situaciones críticas, Irán ha continuado alcanzando sus metas nacionales de desarrollo y siempre ha estado preparado para afrontar tiempos difíciles.

Ahora, y tras la aplicación del Plan Integral de Acción Conjunta, muchas de las sanciones vitales contra Irán han sido eliminadas. Sin embargo, las potencias arrogantes, como resultado de su codicia y naturaleza soberbia, tienden a cumplir sus compromisos con insatisfacción y renuencia.

Mientras tanto, la República Islámica de Irán, basada en su genuina doctrina religiosa y en la creencia de sus principios, sigue comprometida con el Plan Integral, y tal como expresó en palabras del Líder Supremo de la Revolución Islámica, el Ayatolá Seyyed Ali Jamenei, cumpliendo sus compromisos estipulados en el Plan Integral.

Está claro que, si la otra parte no cumple sus compromisos, el gobierno de la República Islámica estará dispuesto a mostrar una respuesta apropiada.

Esperamos que la otra parte, habiendo aprendido la lección de las últimas cuatro décadas, se comporte razonablemente y trate de comprometerse con Irán.

Adoptando ese enfoque, se garantizarán los intereses de todas las partes y se preparará el terreno para la solución de las cuestiones mundiales basadas en el respeto mutuo.

Esta es la única opción que las personas sabias y con visión adoptarán en la escena política global.



Por: Behruz Kamalvandi, portavoz de la Organización de la Energía Atómica de Irán



Este artículo apareció originalmente en el diario persa Irán, el 16 de enero de 2017.



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