Enviado ante la ONU: Informe sobre derechos humanos en Irán, influenciado por maniobras políticas

Teherán, 26 de octubre de 2017, IRNA - El enviado iraní ante la ONU manifestó que rechazaba el informe del relator especial de la ONU sobre derechos humanos en Irán, porque estaba baso en fuentes no auténticas y casos no realistas.

Aseguró asimismo que el informe de Asma Jahangir se ha visto afectado por las maniobras políticas, y en modo alguno informa sobre las condiciones de los derechos humanos en Irán.

Jahangir había expresado su preocupación por la libertad de los periodistas y los activistas de las redes sociales, y criticó la ley de talión de Irán (ley de represalias) en su primer informe semestral de 2017.

El texto completo del discurso de Irán ante la ONU es el siguiente:

1. El informe más reciente de la Relatora Especial sobre la situación de los derechos humanos en la República Islámica de Irán (A /72/322 y Corr.1) una vez más da fe de aplicación selectiva, doble rasero y maniobras políticas en el campo de los derechos humanos. Se revela claramente el hecho de que el mecanismo de derechos humanos de las Naciones Unidas sigue siendo manipulado y politizado por algunos países por sus intereses políticos mal intencionados y nítidamente definidos. El mandato inicial de la Relatora Especial y los informes consiguientes erosionan aún más la legitimidad, la credibilidad y la integridad de los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, lo que los hace aún menos pertinentes. Excepto por meras consideraciones políticas, no hay motivos plausibles para emitir cuatro informes prácticamente idénticos cada año sobre la situación de los derechos humanos en la República Islámica de Irán. Además, la duplicación no justifica ni otorga credibilidad a las alegaciones no objetivas y prejuiciosas que figuran en ella.

2. La legitimidad y la seguridad de la República Islámica de Irán están basadas en la voz y los votos de su pueblo. Y ello es validado por el entorno democrático y dinámico que existe dentro de la sociedad iraní. Durante las últimas cuatro décadas, la voz y la elección de las gentes, expresada a través de los votos, ha guiado consistentemente la dirección del país en asuntos internos y externos. Básicamente, las urnas y la voluntad popular, que son fundamentales para la vibrante vida social y política de Irán, continúan gobernando sus procesos pacíficos y democráticos, y elevan el nivel de transparencia y responsabilidad dentro del país.

3. En mayo de 2017, una vez más, el pueblo de Irán eligió libre y pacíficamente su destino en las duodécimas elecciones presidenciales celebradas democráticamente. La arrolladora reelección del presidente Rohani, cuya campaña incluía una plataforma que involucraba un fuerte componente en materia de derechos humanos, reforzó aún más la voluntad genuina del gobierno de promover y proteger los derechos humanos en el país, mientras extendía sus manos para un diálogo constructivo en el exterior.

4. Sin embargo, en este contexto, Irán se convierte anualmente en blanco de una farsa politizada. Abusar del tema de los derechos humanos para presionar a una nación que ha elegido la independencia antes que ceder a la injerencia es reprobable. Ese enfoque de confrontación explota y utiliza la cuestión de los derechos humanos con fines políticos, y ha demostrado ser perjudicial para los derechos humanos, así como para las perspectivas diriidas a fomentar el diálogo y la comprensión. Pocos aceptarían ese enfoque como un intento de proteger y promover los derechos humanos.

5. Lamentablemente, el informe más reciente de la Relatora Especial solo se hace eco de la misma práctica contraproducente e inútil desarrollada sobre la base de un mandato malintencionado y motivado políticamente, impregnado de suposiciones prejuiciadas y subjetivas que han desgastado aún más su credibilidad. Además, los principios básicos de imparcialidad y profesionalismo, que son los pilares principales del Código de Conducta para los Procedimientos Especiales titulares del mandato del Consejo de Derechos Humanos, que figuran en la resolución 5/2 del Consejo de Derechos Humanos, en gran medida no se han tenido en cuenta.

Como era de esperar, un mandato prejuicioso ha producido un resultado parcial. De hecho, la totalidad del informe, que presenta una imagen distorsionada y errónea de la situación real sobre el terreno, es objetable.

6. Si bien el informe reconoce la adhesión de los iraníes a la democracia y los derechos humanos, evita reconocer el hecho de que el sistema político en su conjunto está detrás de este proceso nativo y progresivo. El informe omite el hecho de que las elecciones abiertas, pacíficas pero acaloradamente disputadas del consejo presidencial y municipal celebradas en mayo fueron posibles gracias al respaldo inequívoco de todo el sistema político. El Gobierno considera sinceramente que la protección y el respeto de todos los derechos humanos de sus ciudadanos son indispensables para garantizar su seguridad, prosperidad y longevidad nacionales.

7. Adoptar un enfoque selectivo en el informe sobre los derechos humanos de los iraníes es una provocación. Se esperaba que los informes de esa naturaleza fueran exhaustivos y abordaran todos los derechos humanos de los iraníes sin distinción. Sin embargo, la autora ha optado por ser tan selectiva como el propio mandato. Por ejemplo, el impacto del intolerante veto musulmán impuesto por la administración estadounidense sobre los derechos humanos básicos de los ciudadanos iraníes afectados ni siquiera se menciona. En una nota más destacada, la imposición de sanciones ilegales y unilaterales contra los iraníes con dudosos pretextos por parte de EEUU no se consideró lo suficientemente importante como para ni siquiera mencionarse en el informe.

¿Quién puede negar el impacto sustancial de esas sanciones indiscriminadas e inhumanas sobre los derechos económicos y sociales básicos, así como el derecho al desarrollo de los iraníes comunes? De esa forma, solo puede suponerse que los autores del informe tienen poco interés en el bienestar y los derechos humanos del público iraní en general.

8. Una parte considerable del informe se dedica a la defensa de los derechos de quienes han cometido crímenes atroces sin piedad y han violado los derechos humanos de ciudadanos iraníes inocentes. Las víctimas de los crímenes cometidos por asesinos, traficantes de drogas armados, terroristas, líderes de bandas organizadas y espías tienen, por lo tanto, el derecho a cuestionar la veracidad y la credibilidad del informe. Su persistencia en menospreciar la decisión y dedicación del Gobierno en proteger la seguridad de las personas es asombrosa.

9. El informe simplemente ignora a los 17.000 iraníes que han sido víctimas de las acciones terroristas reconocidas, con una oscura historia de intimidación y violencia. Los miembros de dicha organización conocida atentaron a sangre fría contra autobuses públicos, calles abarrotadas y mezquitas repletas durante la década de 1980. Incluso traicionaron a sus propios compatriotas al vincularse con Saddam Hussein durante su guerra impuesta contra Irán. Resulta decepcionante que la autora del informe ignore por completo la difícil situación y los agravios de las familias de las víctimas que fueron silenciadas para siempre como resultado de su terror y sus bombas. De hecho, el mandato no califica a los autores, imbuyendo el informe con juicios arbitrarios o preferencias.

10. La estima y el reconocimiento a las minorías étnicas, lingüísticas o religiosas es una característica sobresaliente del pasado y el presente de Irán. Durante miles de años, Irán ha sido un refugio seguro para las minorías. Irán es un país formado por minorías étnicas y religiosas. Puede afirmarse con seguridad que cada iraní pertenece a un grupo minoritario, y valoramos ese hecho. Sin embargo, la invención de situaciones inexistentes en el informe, que implican divisiones e intolerancia en la sociedad, es absurda. Por supuesto, se espera que todos, independientemente de su religión o etnia, sean iguales ante la ley. Pertenecer a una minoría no puede ni debe consentir la impunidad de ningún violador. Además, las actividades que van contra los objetivos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional, incluida la participación en actos de terrorismo o actividades secesionistas, no pueden ocultarse con el pretexto del activismo por los derechos humanos. Nadie está por encima de la ley, y nada ofrece impunidad a las personas que la violan.

11. Los seguidores de todas las creencias disfrutan de la misma libertad de culto y están protegidos en Irán. Si algunos líderes en un caso determinado ordenan a sus seguidores adherirse a reglas que los relacionen con agentes de organizaciones secretas en lugar de una fe benigna, no puede esperarse que el gobierno permanezca indiferente al daño que las actividades de esas organizaciones que tienen su sede fuera de Irán (incluso en la Palestina ocupada) puedan causar. Después de todo, el mundo ha experimentado una y otra vez las terribles consecuencias de las religiones o religiones convertidas o explotadas como entidades clandestinas.

12. Si bien cientos de miles de iraníes con doble nacionalidad viajan regularmente a su país de origen, el informe ignora intencionadamente el hecho de que unos pocos gobiernos, en particular el de EEUU, continúan explotando sistemáticamente las vulnerabilidades de sus ciudadanos de origen iraní. En lugar de emitir juicios erróneos, se esperaba que el informe pidiera poner fin al abuso de esos individuos por parte de los gobiernos que los involucraban en actividades sospechosas contra la seguridad nacional de Irán. Resulta lamentable que la autora haya elegido una vez más atacar al Gobierno iraní por su intento de garantizar la seguridad de sus ciudadanos contra las interferencias externas.



Debe destacarse que los usuarios de drogas no son criminalizados en Irán y pueden recibir tratamiento y apoyo médico, aunque la pena capital se establece para los traficantes de grandes cantidades de drogas que habitualmente están involucrados en actividades armadas.

No obstante, durante la última legislatura se revisó y examinó el valor de disuasión de la política nacional de drogas y en consecuencia revisó la ley para que el castigo se aplicara solo a los criminales de alto calibre.

14. Se han presentado casos específicos en el informe y se han respondido en detalle por separado. Sin embargo, la gravedad de tales casos no es mucho mayor que la de otros similares en la mayoría de los países que justifiquen informes o resoluciones específicos de cada país. Ningún país puede pretender ser perfecto; tampoco lo hace Irán. El Gobierno ha demostrado su afán por abordar todos los excesos posibles que puedan ocurrir y que son lamentables por sí mismos. Asimismo, siempre hay margen para mejorar las leyes en la medida en que no contradigan las normas sociales aceptables para los ciudadanos. Obviamente, no se puede esperar que ningún país abandone su estilo de vida para apaciguar a unos pocos que desean imponer el suyo propio. De hecho, las piedras angulares de nuestras leyes y regulaciones son compartidas por casi todos los países de nuestra región y también por otros países musulmanes. Por lo tanto, su fundamento y aplicación no son exclusivos de un solo país o incluso de una sola región.

15. La República Islámica de Irán mantiene su compromiso de cooperar con el mecanismo del examen periódico universal y con todos los órganos de los tratados en los que forma parte, así como con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Aunque Irán continúa denunciando enérgicamente el nombramiento de un Relator Especial específico para cada país y lo considera una medida perjudicial contra el diálogo y la cooperación constructivos, ha cursado una invitación a tres Relatores Especiales temáticos, que concluirá en 2017.

16. En el esfuerzo conjunto de los iraníes para promover y respetar aún más los derechos humanos, solo existe una parte autorizada: los propios iraníes. No hay espacio para los actores jugadores, especialmente aquellos que no tienen una intención genuina de contribuir a la noble causa de los derechos humanos. Los países que han fallado rotundamente en defender los derechos humanos básicos en sus propias sociedades y en el extranjero, cuyas comunidades están inundadas de racismo, xenofobia, islamofobia y tortura, no tienen la autoridad moral de sermonear a un país que cree sinceramente en el imperativo de los derechos humanos.

Los enfoques manipuladores solo pueden distorsionar e incluso derrotar los procesos nacionales genuinos. Sin embargo, para aumentar la credibilidad del discurso de los derechos humanos, acogemos con beneplácito el diálogo respetuoso sin recriminación y buscamos un compromiso significativo con los socios serios. Obviamente, este informe no sirve para tal propósito.



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