Las costas turquesas de la Isla de Kish, según un turista extranjero

Teherán, 10 de julio de 2018, IRNA- Tras viajar a la sureña isla iraní, un turista extranjero explicó sus vivencias, como la naturaleza, las playas, la amabilidad de sus gentes, los paisajes o actividades.

Viajar a una isla cubierta de arenas de coral y playas turquesas en aguas del sur de Irán siempre es un viaje agradable para todos los iraníes, especialmente para los recién casados, pero una de las razonas por las cuales decidí viajar a Kish era la famosa hospitalidad y rica cultura iraní reconocidas por todo el mundo.

Tras un trayecto de unos 45 minutos en avión se llega a la bella Isla de Kish desde Dubái. Nada más llegar se expiden los visados para los turistas extranjeros. Antes de la Revolución de 1979, la isla era el destino elegido para la celebración de ceremonias reales o el hospedaje de los invitados del ex Rey de Irán, Mohamadreza Pahlavi; pero tras la victoria de la Revolución se produjeron algunos cambios y actualmente las familias iraníes viajan a la isla para pasar sus vacaciones y disfrutar de un sol radiante.

A pesar del cálido y húmedo clima dominante, pude practicar ciclismo en la isla. Cabe destacar que existen muchas agencias para alquilar bicicletas.

Previamente no tenía mucho conocimiento sobre Kish, pero tras contemplar las aguas cristalinas y turquesas de su alrededor me quedé de una pieza.

En esa bella y tranquila isla se pueden visitar igualmente tanto las obras arqueológicas de Kish, como las modernas atracciones e instalaciones.

Me habían comentado que a los iraníes les encanta preparar barbacoas, y efectivamente pude ver a un joven isleño preparando y abanicando sabrosos Kebabs colocados sobre el típico grill iraní.

En la parte occidental de la isla, presidida por una gran bandera, con sus tres franjas roja, blanca y verde, encontré otra atracción turística: el buque griego hundido en 1960, objetivo actualmente de las fotografías o selfies de los turistas, en particular a la puesta del sol.

En el sur de la isla disfruté muchísimo al contemplar las hermosas playas; y al llegar al extremo oriental me llamó la atención el parque acuático y delfines de Kish, muy concurrido por numerosos turistas.

Durante mi estancia de dos días de duración me dediqué a explorar Kariz, la red de aguas naturales subterráneas que a lo largo de miles de años proveía de agua potable a los habitantes de la isla. Según algunos relatos, anteriormente, los barcos que realizaban largas travesías acudían a la isla para almacenar agua salubre.

Los túneles de Kariz han sido restaurados y algunas partes de esta atracción turística permanecen iluminadas y adornadas por coloridas lámparas.

Cabe destacar que Kish es una zona de libre comercio y por eso cuenta con numerosos mercados y centros comerciales, lo cual a juicio de los turistas supone una gran ventaja al adaptarse a los gustos de los occidentales.

Aquellos que visiten Kish degustarán su gastronomía, y disfrutarán de la hospitalidad, la historia, los deportes acuáticos o los admirables paisajes; y al igual que cualquier otro turista puedo asegurar que desearía poder volver a visitar esta bella isla.

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