10 dic. 2018 10:24
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Irán como excusa

Madrid, 10 de diciembre de 2018, IRNA- El exhaustivo escrutinio de EE UU sobre Huawei arroja dudas en torno al verdadero objetivo de la detención de Meng.

En la primavera de 2015 los directivos del banco francés BNP Paribas fueron multados con 8.900 millones de dólares (más de 7.800 millones de euros al cambio actual) por violar el embargo impuesto por Washington contra Irán, Cuba y Sudán. Ha sido, hasta la fecha, la mayor multa impuesta a una empresa por saltarse el embargo iraní. En la lista se incluyen otras entidades globales como el alemán Commerzbank, el suizo Credit Suisse o el japonés Bank of Tokyo-Mitsubishi. En ninguno de esos casos Estados Unidos había emitido una orden de detención internacional contra sus directivos. El caso de la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, marca, para empezar, una excepción y exhibe además un nivel de agresividad por parte de la Administración estadounidense contra una de las principales empresas chinas que arroja serias dudas sobre el trasfondo de la decisión.

Porque Meng no es solo la directora financiera del gigante tecnológico con sede en Shenzhen. Es, además, la vicepresidenta, hija del fundador y su potencial sucesora al frente de la compañía. No es una ejecutiva cualquiera. Algunos analistas equiparan su estatus entre la élite china al de cualquiera de los hijos del presidente Donald Trump.

El hecho de que Huawei llevara años bajo el punto de mira de las autoridades federales —estaba siendo investigada al menos desde hace ocho años—, de que las agencias de inteligencia estadounidenses hayan intentado disuadir a los servicios secretos de otros países del uso de los equipos del gigante chino en sus redes y de que la compañía esté incluida en la Iniciativa China puesta en marcha por el Departamento de Justicia para reforzar la seguridad nacional, no puede analizarse al margen de la detención. El exhaustivo escrutinio al que ha sido sometida Huawei hace sospechar que Irán es la excusa que ha encontrado EE UU para poner un freno al desarrollo del gigante tecnológico —actual líder mundial en fabricación de componentes para el desarrollo de las redes móviles de quinta generación (5G)— y de la propia China como su principal rival tecnológico a nivel mundial.

Las penalizaciones comerciales y financieras siempre han formado parte de las herramientas utilizadas por Estados Unidos para garantizar el cumplimiento de la legalidad internacional. La diferencia es que, bajo la actual Administración, las sanciones se han convertido en el principal instrumento de su política exterior para conseguir sus propios fines políticos y económicos, que incluyen tanto el freno a la expansión tecnológica china, el aislamiento al régimen iraní o la liberación de un pastor estadounidense en Ankara

Fuente: EL PAÍS

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