1 enero 2019 - 21:44
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Mágica Isfahán

Teherán, 1 de enero de 2019, IRNA- Isfahán es uno de los lugares de Iran donde apreciar la belleza y majestuosidad imperial de la antigua persa en sus mezquitas, plazas, jardines y zocos.

Para los amantes de la historia, Isfahán es un imperdible, por lo que significa en lo patrimonial pero también en lo bello de la conservación de sus edificios. A unos 300 kilómetros de la capital Teherán, en la zona central del país, este es un destino imprescindible en el enorme crisol de etnias y culturas que conforma Irán. Fue capital de Persia entre los siglos XVI y XVII y su nombre (Nesf-e-Jahan) significa “Medio Mundo”. Se encuentra a orillas del río Zayandeh, el cual cruza la ciudad, y sus puentes completan la belleza de la ciudad.
La plaza Naghsh-e- Jahan, Patrimonio de la Humanidad de Unesco, domina la ciudad. Ubicada en el centro de la misma, su belleza y enormidad (tiene unos 500 metros de ancho) son dignas de ser apreciadas tanto en la mañana, como en la luz del atardecer, y con la magia que otorga la iluminación durante las noches, escuchando el sonido de las aguas en movimiento de sus fuentes. Consta de dos plantas en las que se disponen cuatro edificios históricos: Mezquita Sheikh Lotfollah, la Mezquita del Imam; la Puerta de Kaiseriyeh, del siglo XVII, construida durante la era del Shah (rey) Abbas, es considerada por muchos como la más bella de Irán. Uno de sus puntos destacados de la cúpula, en cuyo interior se puede ver un pavo real. Otra de las particularidades de este templo es que no posee minaretes (torres), y esta comunicada con el palacio real por un túnel que atraviesa la plaza Naghsh-e-Jahan. El palacio Ali Qapu es otra de las obras construidas por el rey Abbas en el siglo XVII, y se usó para realizar fiestas y honores a los visitantes del shah, distribuido en seis pisos y con una gran terraza. De una enorme belleza arquitectónica y trabajo artesanal en la decoración de sus salas, este es uno de los monumentos imprescindibles para admirar el poder de los shah persas. La Mezquita del Imán es otro de los edificios principales que se encuentra en la plaza, considerada uno de los grandes hitos de la arquitectura persa, y goza también de la denominación de Patrimonio de la Humanidad por Unesco. Impresiona su mozaiquería e inscripciones sobre sus paredes. La Puerta de Kaiseriyeh Bazar es el ingreso principal a este lugar tan emblemático de la ciudad, uno de los más grandes y antiguos mercados de todo Medio Oriente, cuyo origen también data del siglo XVII. Su extensión abovedad de 2 kilómetros une la parte antigua de la ciudad con la nueva. La Puerta de Kaiseriyeh se puede recorre a lo largo de la Mezquita del Viernes, la más antigua de la ciudad. En iwan (porche) sur con sus minaretes está decorado en tonos azules y turquesas. En el iwan oeste, una pequeña sala alberga el mihrab (nicho) del sultán Uldajaitu Khodabandeh y una mezquita de invierno. Es de destacar que en todos los alrededores de la plaza se despliegan artesanos y artistas de todo tipo, haciendo honor a la fama de Isfahán por ser uno de los centros artesanales del país. Las alfombras son la estrella de los productos artesanales del, pero también lo son todos los objetos artesanales que se realizan, ya sean las clásicas miniaturas de hueso de camello, o los famosos Khatam Kari de madera. Más de un millón de artesanos se dedican a confeccionar alfombras, el gran patrimonio y orgullo del legado persa en Irán. Para los habitantes del país, pero también para el exterior, la industria de las alfombras en Irán funciona a las mil maravillas.
Otro de los atractivos de la ciudad son sus puentes, los que cruzan el rio Zayanderud. Además de unir las orillas, estos lugares llaman al encuentro, tanto de visitantes como de locales; al atardecer, o ya iluminados por la noche los puentes constituyen un bello paseo, pese a que en gran parte del año el río se seca y no hay agua, las multitudes acuden de todas maneras. Los más famosos son el Pol-e hahrestan, el Pol-e Khaju; el Si-o-Seh Pol (o Puente de los 33 Arcos); el Joui y el Pol-e- Maarnaan.
FUENTE: EL OBSERVADOR