21 mar. 2020 10:49
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Rohani a los estadounidenses: Ni las sanciones ni la presión han funcionado nunca

Teherán, IRNA - El presidente Hassan Rohani dirigió un mensaje al pueblo estadounidense reiterando que las sanciones y las presiones nunca han funcionado, ni nunca intimidarán a los iraníes tampoco en el futuro.

En su mensaje, el presidente declaró que había llegado el momento de que el pueblo estadounidense alzara la voz alta y pidiera responsabilidades a su gobierno, poniendo fin así a ese lúgubre capítulo de la historia estadounidense.

Rohani insistió que acabar con el Covid-19 es un “deber” de todos y aseguró que ante una pandemia como la actual, Teherán, París, Londres o Washington no se diferencian mucho, por lo que cualquier hostilidad que pretenda socavar el sistema sanitario iraní y restringir los recursos económicos necesarios para hacer frente a la crisis, socavará la lucha contra esa pandemia en todo el mundo también.

El mensaje completo del presidente de la República Islámica de Irán al pueblo de EEUU es el siguiente:

“En el nombre de Dios, el Compasivo el Misericordioso

En nombre de la gran nación iraní me dirijo al pueblo de Estados Unidos de América con motivo del Año Nuevo iraní (Nowruz). El brote de coronavirus ha puesto gravemente en peligro la salud de todos y amenaza a la humanidad sin distinción de nacionalidad, género o creencias religiosas, lo que ofrece una ocasión explícita para comprobar aún más nuestros sufrimientos comunes y nuestros valores humanos.

En la actualidad, toda la humanidad se siente temerosa respecto al futuro; un futuro amenazado en todos los aspectos; ya sea en cuanto a la salud, los negocios o incluso las relaciones sociales y las formas de vida. El nivel de imprevisibilidad e incertidumbre, simplemente, no tiene precedentes. Es evidente que nuestro éxito ante lo que probablemente será una larga lucha dependerá de la afinidad espiritual y sincera de todos los seres humanos. La defensa internacional que debemos afrontar no será exitosa sin la camaradería de toda la humanidad. Hoy, “soldados” pertenecientes a diferentes ejércitos, soldados humanos, vestidos con uniformes de colores similares, de ningún país en particular, están desinteresada y altruistamente luchando en la guerra contra el enemigo de todos los seres humanos en todo el mundo. En esta lucha colectiva, todos estamos en el mismo frente. Todos deseamos imponernos a nuestro enemigo común: el virus mortal. Frente a ese enemigo, a diferencia de otros problemas, no tenemos opiniones divergentes ni distinciones en su naturaleza, su definición o sobre sus consecuencias destructivas para toda la humanidad.

Hace algún tiempo, el gobierno de EEUU, lamentablemente, decidió ayudar a lo que era peor que un virus: el régimen de Saddam Hussein. Fue cuando el pueblo iraní había sido atacado, y ni las mujeres, hombres o incluso los niños iraníes e incluso iraquíes se libraron del carnicero.  Y aunque con el paso del tiempo el gobierno estadounidense descubrió sus errores, no extrajo ninguna lección. Cuando el grupo terrorista Daesh (ISIS) causó estragos en Oriente Medio con sus crímenes y dogmas extremistas, el actual gobierno de EEUU ofreció a ese grupo terrorista una victoria al asesinar al hombre que más eficazmente luchó en su destrucción (el general Soleimani).

Actualmente, el pueblo iraní se ve intimidado tanto por el coronavirus mortal como por la insensible política de terrorismo económico del gobierno estadounidense. Y aún ante las circunstancias de la pandemia, el gobierno de EEUU no ha cedido en su maliciosa política de “máxima presión”; y, de esta forma, en la práctica, contribuye a la propagación de ese virus con sus sanciones.

Tras su retirada ilegal del Plan Integral de Acción Conjunta, el gobierno de EEUU ha implementado más de cien medidas de castigo colectivo contra el pueblo iraní, específicamente dirigidas a los principales sectores económicos y financieros iraníes, infligiendo daños por valor de cientos de miles de millones de dólares a la economía del país y a todo el pueblo. Las sanciones impuestas por el gobierno de la Casa Blanca han conllevado que muchos iraníes normales y corrientes perdieran sus empleos e ingresos. También ha puesto en peligro su salud y bienestar, pues las sanciones han socavado drásticamente la capacidad del pueblo iraní para luchar contra el coronavirus y mucha gente está perdiendo la vida.

Pueblo de EEUU:

Ustedes, como otros países del mundo, afrontan esa pandemia destructiva y experimentan la amargura y preocupación por su futuro y el de sus seres queridos. Esta vez, los océanos circundantes de un continente no son una defensa suficiente. Sabemos que la guerra contra ese virus solo puede tener éxito si todas las naciones luchan unidas en esa batalla y ninguna nación afectada se queda atrás. Esta es la otra cara de la moneda de la globalización; una señal de que la felicidad y la calamidad están globalizadas. Tal como recitaba hace siglos Saadi, nuestro poeta nacional: “Los hijos de Adán son como las extremidades de un solo cuerpo; si una parte resulta afectada, el resto del cuerpo también enfermará”. Por ello, ninguna frontera ni ningún muro podrán proteger a ninguna nación de los daños de ese o cualquier otro virus.

“Aseguro que ante una situación de pandemia, Teherán, París, Londres y Washington no son muy distintas, por lo que cualquier hostilidad que persiga socavar el sistema sanitario iraní y restringir los recursos económicos necesarios para afrontar la crisis, socavará asimismo la lucha contra la pandemia en todo el mundo. El Covid-19 es una cuestión de vida o muerte, en el verdadero sentido del término para todas las naciones, y acabar con él es un deber global de todos.

El pueblo iraní ha perdurado a lo largo de la historia. Durante milenios, los iraníes prevalecieron frente a los belicistas: Desde Genghis Jan hasta Saddam. Y resistieron frente a los desastres naturales: Desde la peste hasta el cólera, salvaguardando con resiliencia su cultura y civilización. Esta vez también repelerá ese virus al igual que las sanciones nacidas de la insensible política de “máxima presión”, y resistirá una vez más con firmeza y orgullo.

Pero, ¿puede el pueblo estadounidense aceptar que esas malvadas presiones se ejerzan sobre el pueblo iraní en su nombre, como resultado de su voto y por medio de sus impuestos?

Como imperativo para hacer frente al nuevo coronavirus se han suspendido los eventos deportivos, los encuentros públicos, las congregaciones religiosas y se ha forzado el cierre de escuelas, universidades, lugares de culto y negocios en todo el mundo. ¿No resulta sorprendente que, incluso en esas circunstancias no haya que detener la presión, las sanciones y la insensibilidad, optando a la asistencia humanitaria por parte de quienes violan tan descaradamente los derechos humanos?

El 20 de marzo, el pueblo iraní, junto con los pueblos de otros 12 países, celebra el Nowruz y el comienzo de la primavera. Deberíamos aprovechar esa oportunidad para adoptar un nuevo enfoque humanitario hacia los demás seres humanos.

Pueblo de EEUU:

En nombre de la justicia y la humanidad me dirijo a su conciencia y a sus almas piadosas, y les pido que hagan que su Administración y el Congreso reconozcan que el camino de las sanciones y la presión nunca han tenido éxito ni nunca lo tendrán en el futuro. Es el discurso humano y la acción lo que producen resultados.

Lamentablemente, el marco falaz de la situación en la región y el cabildeo engañoso de los enemigos de Irán en la región han obstaculizado el camino hacia la reforma de las políticas desestabilizadoras e intervencionistas del gobierno estadounidense en todo el mundo y en Oriente Medio en particular. A pesar de haber ganado las elecciones con la promesa de retirarse de Oriente Medio y devolver a los soldados estadounidenses a sus hogares, el incumplimiento de ese mandato y los esfuerzos por vaciar los bolsillos del pueblo estadounidense para financiar una campaña de intervención sin precedentes en la región son evidentes, y han llevado a que EEUU participe en la enemistad con el país más decisivo en la derrota del Daesh.

Desafortunadamente, los enemigos más agresivos y reaccionarios de la democracia y los derechos humanos en todo el mundo, que han ocupado las tierras de otros y que han privado a sus propios pueblos de unas solas elecciones libres, se han convertido en los asesores del gobierno de EEUU y están imponiendo sus propios derechos e intereses sobre el pueblo estadounidense. Actualmente, una mezcla de virus y sanciones se ha convertido en el sello distintivo de su política hacia Irán. Las víctimas del virus y las sanciones son iraníes comunes de todas las capas sociales, no las élites políticas.

Ha llegado el momento de que el pueblo estadounidense alce la voz y responsabilice a su gobierno, poniendo fin así a ese negro capítulo en su historia. El regreso al respeto del derecho internacional y a los principios de los derechos humanos beneficiará al pueblo estadounidense y todas las naciones del mundo: Las generaciones futuras juzgarán al pueblo estadounidense en función de las acciones de su gobierno; y el malvado comportamiento que ha demostrado hasta ahora ante los pueblos de todo el mundo es un mal augurio.

Tal como demostraron las negociaciones que condujeron al acuerdo nuclear, en Irán siempre hemos estado dispuestos al diálogo y nunca lo hemos temido. Según nuestra opinión, es un imperativo legal, moral e internacional que todas las partes cumplan sus obligaciones. Nosotros hemos demostrado nuestra fidelidad a nuestros compromisos y hemos rechazado el incumplimiento mostrado por los otros firmantes.

El pueblo iraní valora la amistad y el respeto basados ​​en los principios de dignidad y humanidad, y responde positivamente a las opciones basadas en esos valores. Al mismo tiempo, está preparado para resistir frente a las presiones y amenazas, como ha hecho heroicamente a lo largo de la historia. Somos personas gloriosas y orgullosas con una civilización milenaria. Reaccionamos al lenguaje de la fuerza con el lenguaje de la resistencia, y al lenguaje de la dignidad con el lenguaje del respeto.

Deseo una feliz primavera y Año Nuevo a todos los estadounidenses, especialmente a los de ascendencia iraní”.

Hassan Rohani

Presidente de la República Islámica de Irán

1233**9490

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