5 jun. 2020 20:05
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EEUU, la tierra de alientos cansados

Nueva York, IRNA- El país cuyo símbolo es la estatua de la libertad se ha convertido en la actualidad en escenario de protestas generalizadas en las que se escucha con voz alta: "¡Ya estamos hartos de discriminación y desigualdad!".   

El pasado 27 de mayo se publicó un breve vídeo en el que se veía a un policía blanco inmovilizando y colocando su rodilla sobre el cuello de un negro, detenido con las manos atadas con grilletes, gritando "¡No puedo  respirar!".

Minutos más tarde se veía el traslado del acusado al hospital mientras permanecía inmóvil tras haber fallecido. La difusión del vídeo dio inicio a una sublevación global contra la represión, la discriminación racial y la desigualdad en un país que aduce ser defensor de los derechos humanos y la libertad.   

Ese vídeo no era el primero en que se mostraba la brutalidad policial contra los negros; a lo largo de los últimos tres años, el racismo, las declaraciones ignominiosas y la exaltación de los sentimientos étnicos, reflejados en las palabras y los tuits del presidente estadounidense Donald Trump se han intensificado significativamente, agrandando la brecha existente entre los blancos y las otras razas. 

La oleada de protestas se extendió rápidamente; desde la ciudad de Minneapolis, donde se produjo el asesinato, a otros estados, y grandes multitudes se concentraron para expresar su protesta enfrente de la Casa Blanca.

Las dos urbes más importantes, los polos políticos de EEUU, Nueva York y Washington DC, al igual que Minnesota o California eran escenarios de violencia y saqueos, recabando la atención de los medios estadounidenses, en lugar centrarse en el motivo principal de las protestas, "la desigualdad y la injusticia".

Desde entonces se han alzado numerosas críticas y consignas de reproche, siendo la más repetida: "La vida de los negros importa". Asimismo, la activista negra, Tamika Mallory ofreció un discurso en Minneápolis contra la discriminación racial y los hechos que tuvieron lugar tras el asesinato de George Floyd.

Respecto a la violencia de los manifestantes, Mallory aseguró que la razón de los disturbios era que las autoridades, en vez de detener y juzgar a los policías que asesinaron a Floyd, preferían preservar su posición nacionalista y mantener la supremacía blanca.

En este sentido se  refirió a los asesinatos de Ahmaud Márquez Arbery (un negro asesinado por un padre blanco y su hijo) en las calles de Georgia, y de Breanna Taylor, denunciando: "(Asesinar a los negros) es una práctica habitual en todo el país (EEUU). Vivimos en una situación crítica, y los negros siguen siendo asesinados".

"La razón por la que arden los edificios no es solo por nuestro hermano George Floyd. Arden porque la gente en Minnesota está diciendo a las gentes de Nueva York, de California, de Memphis, a toda la nación: ¡Ya basta!", añadió Mallory, asegurando que son las instancias, el gobierno y los que detentan el poder los que han provocado problemas psicológicos al pueblo.

"No importa si queman un lugar, pues próximamente nos atacarán a nosotros", añadió.

La activista insistió: "Lo que pedimos en las calles es la justicia que el pueblo merece", advirtiendo: “Si no salís a defender a vuestro pueblo, no desafiéis a los jóvenes y todos los que se sienten frustrados e intimidados por la gente a la que pagáis. Estáis pagando a instigadores para que se infiltren entre nuestra gente lanzando piedras, rompiendo ventanas y quemando edificios".

Y respecto a las acusaciones contra la población afrodescendiente por la quema y saqueo de  locales comerciales, manifestó: “No nos hablen de saqueos. Ustedes son los saqueadores. EEUU ha saqueado a la gente negra. Los pueblos nativos fueron vilmente saqueados por los primeros colonos que llegaron a este territorio; saquear es lo que ustedes hacen. Lo aprendimos de ustedes. Aprendimos a ser violentos por ustedes. La violencia la aprendimos de ustedes. Luego, si quieren que seamos mejores, entonces, ¡maldita sea, sean ustedes mejores!”.

Por su parte, Barack Obama, el primer y único presidente negro de EEUU  (2009-2017) emitió una declaración señalando: “La oleada de protestas por todo el país pone de manifiesto la frustración genuina y legítima tras el fracaso durante décadas en las reformas sobre las prácticas policiales y el sistema de justicia penal en Estados Unidos”.

El ex mandatario demócrata destacó asimismo en sus palabras que la gran mayoría de los participantes son “valientes, pacíficos, responsables e inspiradores” que merecen respeto y apoyo, no una condena.   

El presidente número 44 de EEUU  también expresó su explicito desacuerdo con la violencia y el saqueo de tiendas, insistiendo que el objetivo principal de las protestas es despertar la conciencia popular, poner de relieve las injusticias y llamar la atención de los poderes públicos.

De hecho, la historia de EEUU evidencia que solo después de las protestas y la desobediencia civil el sistema gobernante ha prestado atención a las comunidades marginadas, recordó.

Obama, cuyas proclamas más bien parecen pretender pescar en río revuelto insistió: “Si queremos lograr un cambio real, la elección no debe ser entre protestas o política, sino que tenemos que hacer ambas cosas".

Aun así, el ex presidente estadounidense reconoció la triste realidad de estos días, señalando: "Reconozco que estos últimos meses han sido duros y desalentadores, y el miedo, la tristeza, la incertidumbre y las dificultades de la pandemia se han visto agravadas por los trágicos sucesos que nos recuerdan que los prejuicios y la desigualdad siguen formando parte de la vida de los estadounidenses”.  

Según los datos publicados, el número de personas de color fallecidas en EEUU por el Covid-19 es mucho mayor que el de los blancos. Y además, ellos forman el colectivo más desfavorecido y que cuenta con menos recursos.

A su vez, la esposa del ex presidente, Michelle Obama, también reaccionó ante el asesinato de Floyd, escribiendo en su cuenta de Instagram: "La raza y el racismo son una realidad que muchos de nosotros sufrimos desde pequeños. Y superarla es cosa de todos, no solo de las personas de color". 

La ex primera dama estadounidense lamentó que el trato discriminatorio hacia la raza se ha convertido en un triste y doloroso acto" habitual" para millones de norteamericanos.

Preguntado por IRNA sobre la duración de esas protestas, Kali Kanim, un joven blanco disidente indicó: "No creo que esas protestas se vayan a detener".  

Respecto a la pasividad de algunos negros, como Barack Obama o varios diputados del Congreso, Kali manifestó: "Los que ostentan el poder no quieren cambiar la situación, pues les perjudicaría. La mayoría de negros y afroamericanos pertenecen a la clase social más baja y son gente pobre". 

El joven disidente añadió que precisamente por esa misma razón los negros acaparan la mayor tasa de mortalidad por el coronavirus.

Los negros y afroamericanos forman 13,4 % de la población estadounidense y son la comunidad más pobre, lo cual evidencia la absoluta desigualdad existente en este país, criticó

George Floyd, un hombre negro de 46 años de Minneapolis, en el estado de Minnesota, murió el  pasado 25 de mayo por la atroz actuación de la policía norteamericana. Según informaron algunos medios, la policía lo acusaba de haber cometido una "estafa".

Solo durante los primeros 4 meses de 2020, más de 200 ciudadanos estadounidenses han perdido la vida por la violencia extrema de la policía.

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