22 sept. 2020 21:44
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Rohani: Ha llegado el momento de decir "no" al acoso y la arrogancia

Teherán, IRNA- "Ha llegado el momento de decir "no" al acoso y la arrogancia. La era del dominio y la hegemonía terminó hace mucho. Nuestras naciones y nuestros hijos merecen un mundo mejor y más seguro basado en el estado de derecho", afirmó el presidente Hassan Rohani en su discurso virtual ante la 75ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El texto completo de su discurso es el siguiente:

Señor presidente:

Me complace felicitarlo, como representante de nuestro país hermano y vecino de Turquía por su merecida elección como Presidente del septuagésimo quinto período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Permítame desearle el mayor de los éxitos a usted, al honorable Secretario General y a todos sus colegas por sus esfuerzos en alcanzar las metas y objetivos de las Naciones Unidas.

Excelencias:

La población mundial, habiendo dado por sentadas las bendiciones de salud y seguridad otorgadas por Dios, se vio repentinamente sacudida por el brote del Covid-19. A pesar de su reducido tamaño, el Covid-19 logró desafiar la gestión global y la gobernanza nacional con tanta seriedad que la asamblea más importante del mundo se está celebrando virtualmente a través de videoconferencia.

El Covid-19 es ahora un "dolor común" para la humanidad, a pesar del rápido crecimiento de la ciencia, la tecnología y los medios. Este dolor común ha evidenciado que incluso con todos los avances, nuestra ignorancia como seres humanos supera con creces nuestro conocimiento. El Covid-19 nos llama a tener más humildad y modestia ante el Todopoderoso y la Verdad de la Creación. Está guiando a las sociedades humanas hacia la piedad civil en la promoción de la ética social e individual, así como en la prevención de la degradación ambiental y la manipulación de la naturaleza, así como la interferencia sin obstáculos en la Creación. Esta plaga universal que ha traspasado los límites fabricados del poder y la riqueza nos recuerda, una vez más como miembros de la sociedad humana, que será imposible afrontar los problemas globales comunes sin la participación global.

Todos nosotros en todo el mundo estamos atravesando tiempos difíciles por la pandemia. Sin embargo, mi nación, en lugar de contar con una asociación y cooperación globales, está lidiando con las sanciones más duras de la historia impuestas, en flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas, los acuerdos internacionales y la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad.

Las imágenes retransmitidas al mundo entero sobre el trato a un afroamericano por parte de la policía de Estados Unidos nos recuerdan nuestra propia experiencia. Reconocemos instantáneamente las rodillas sobre el cuello como las rodillas de la arrogancia sobre el cuello de las naciones independientes. Durante décadas, la valiente nación iraní ha pagado un precio similar por su búsqueda de la libertad y la liberación de la dominación y el despotismo. Sin embargo, la nación iraní no solo ha resistido la presión, sino que ha florecido y avanzado mientras persiste en su papel histórico y civilizador como eje de paz y estabilidad, precursor del diálogo y la tolerancia, victorioso en la lucha contra la ocupación y el extremismo.

Apoyamos al pueblo de Afganistán contra los ocupantes soviéticos, los caudillos y extremistas nacionales, los terroristas de Al-Qaeda y los ocupantes estadounidenses. Y desempeñamos un papel fundamental en todos los procesos de paz y reconciliación, ya sea en la Conferencia de Bonn de 2001 o en otras iniciativas regionales.

A mediados de la década de 1980 solicitamos alcanzar acuerdos en materia de seguridad colectiva en el Golfo Pérsico, incluso cuando todas las potencias mundiales y regionales respaldaban la "guerra de los petroleros" de Saddam Hussein. En 2013, propusimos la iniciativa Un Mundo Contra la Violencia y El extremismo (WAVE), que fue aprobada por unanimidad por esta Asamblea. En 2018, ofrecimos un pacto de no agresión a nuestros vecinos y en 2019 presentamos la HOPE (Hormuz Peace Endeavor) a esta Asamblea General en un esfuerzo por mejorar la paz y la estabilidad en el Golfo Pérsico.

Fuimos el primer país de la región en apoyar al pueblo y al gobierno de Kuwait en contra de la ocupación de Saddam; y fue Irán quien frustró su sueño de dominar a todos sus antiguos aliados árabes.

Apoyamos al pueblo de Irak contra la tiranía de Saddam, la ocupación estadounidense y el salvajismo del Daesh. Respaldamos a todos los iraquíes, ya fueran kurdos o árabes, sunníes o shiíes, yazidíes o cristianos, y desde 2003 al secundar los logros democráticos del pueblo iraquí, respaldamos el Consejo de Gobierno en todos los ejecutivos electos desde entonces.

Estuvimos junto al pueblo de Siria contra las decenas de grupos terroristas Takfiríes, separatistas y combatientes extranjeros. En 2013 presentamos nuestro plan de paz de cuatro puntos, centrado en la autodeterminación del pueblo sirio, cuando otros buscaban una solución militar. En 2016, impulsamos el proceso de Astaná, en asociación con Rusia y Turquía, con el objetivo de lograr la paz y la estabilidad política en Siria.

Apoyamos al pueblo y al gobierno del Líbano contra los ocupantes sionistas, los belicistas nacionales y los conspiradores extranjeros.

Nunca hemos olvidado la ocupación, el genocidio, el desplazamiento forzado y el racismo en Palestina, y nunca llegamos a un acuerdo sobre el Santo al-Quds y los derechos fundamentales del pueblo palestino. Y en 2012, presentamos una solución democrática consistente en la celebración de un referéndum en Palestina.

Pedimos enérgicamente justicia contra la agresión para el sitiado pueblo del Yemen, y presentamos un plan de paz de cuatro puntos al comienzo de las hostilidades en 2015.

Luchamos solos contra los extremistas y los terroristas del Daesh, que alegaban defender el Islam en esta sensible región del mundo, para que la comunidad internacional reconociera el verdadero rostro del Islam: el Islam moderado y racional; y no el extremismo o la demagogia.

Nuestro héroe asesinado, el general mártir Soleimani, fue el líder de la lucha contra el extremismo violento en Oriente Medio y combatió para proteger a todos los habitantes de esta región —religiosos o no creyentes, musulmanes o cristianos, shiíes o sunníes— contra los reaccionarios medievales.

Y en 2015, alcanzamos el Plan Integral de Acción Conjunta  (JCPOA) como uno de los mayores logros de la historia de la diplomacia, manteniéndonos fieles al mismo a pesar de las persistentes violaciones por parte de Estados Unidos.

Señor presidente:

Una nación así no merece sanciones. La respuesta a la paz no es la guerra. La recompensa por combatir el extremismo no es el asesinato. La reacción a la elección de la gente a través de las urnas en Irán, Irak y el Líbano no es imponer disturbios callejeros y apoyar procesos no democráticos.

Las palabras y las afirmaciones no son determinantes. Las acciones son:

Afirmaron que venían a nuestra región para luchar contra Saddam Hussein, el mismo monstruo que ellos mismos habían creado, nutrido y financiado en su guerra impuesta contra Irán, equipándolo con armas químicas y la maquinaria de guerra más sofisticada.

Se jactan de luchar contra el terrorismo y contra el Daesh, cuando son ellos mismos quienes crearon esta red de terror. Y tienen la ingenuidad de esperar gratitud de la región por ese comportamiento.

Nos acusan, sin ningún fundamento, de tratar de construir armas nucleares, e imponen sanciones a otros con el pretexto de la proliferación nuclear. Todo ello mientras tienen la infamia de ser el único país usuario de bombas atómicas en la historia de la humanidad; y mientras tanto, el único poseedor de armas nucleares en Asia occidental dirige su teatro de no proliferación.

Hablan de derechos humanos, al tiempo que han atacado, a través de su “máxima presión”, la salud, el bienestar e incluso el derecho a la vida de todos los iraníes.

Están directamente involucrados, junto con sus cómplices regionales, en todos los casos de ocupación, guerras y agresiones, ya sea en Palestina, Afganistán, Yemen, Siria, Irak, el Líbano, Libia, Sudán o Somalia. Sin embargo, culpan a Irán de sus propias derrotas inevitables al enfrentarse a la voluntad de la gente de la región.

Han vendido cientos de miles de millones de dólares en armas a sus clientes convirtiendo nuestra región en un polvorín. Sin embargo, intentan en vano privar a Irán de sus requisitos mínimos de defensa e ignoran el derecho internacional y el consenso mundial con el fin de extender las restricciones de armas a Irán en contravención con la carta de la RCSNU 2231.

En este sentido, debo expresar nuestro agradecimiento a los presidentes del Consejo de Seguridad durante los meses de agosto y septiembre de 2020, así como a los trece de sus miembros, especialmente Rusia y China, que dijeron en dos ocasiones un "NO" firme y rotundo a los ilícitos intentos de Estados Unidos de aprovecharse del Consejo de Seguridad y su Resolución 2231.

Damas y caballeros:

¿Dónde se puede hallar un precedente para que un gobierno reniegue, sin ningún motivo, del resultado de 13 años de conversaciones multilaterales, a las que también asistió su predecesor, viole descaradamente la resolución del Consejo de Seguridad e incluso castigue a otros por acatar una resolución del CSNU? ¿Y al mismo tiempo afirma desear mantener negociaciones y un "gran negocio"?

Estados Unidos no puede imponernos negociaciones ni la guerra.

La vida es dura bajo las sanciones. Sin embargo, la vida sin independencia es más difícil.

La libertad política en casa (nacional) es importante. Nosotros, la democracia más antigua de Oriente Medio, estamos orgullosos de que nuestro pueblo determine su destino y no intercambiaremos la libertad nacional por la interferencia extranjera.

La democracia es el derecho soberano de una nación, y no el derecho a la injerencia de un forastero, y mucho menos un forastero terrorista e intervencionista que permanece cautivo de las ilusiones del 19 de agosto de 1953, cuando sus predecesores derrocaron la única democracia de Oriente Medio a través de un golpe de Estado.

La dignidad y la prosperidad de nuestra nación son esenciales para nosotros; y se logran a través de la diplomacia, que depende de la voluntad nacional junto con la resistencia.

No somos moneda de cambio de las elecciones y la política nacional de Estados Unidos.

Cualquier administración estadounidense después de las próximas elecciones no tendrá más remedio que rendirse ante la resistencia de la nación iraní.

Y para el mundo: hoy es el momento de decir "no" al acoso y la arrogancia. La era del dominio y la hegemonía ya acabó hace mucho. Nuestras naciones y nuestros hijos merecen un mundo mejor y más seguro basado en el estado de derecho. Ha llegado el momento de adoptar la decisión correcta.

9408**1233

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