El doble rasero de Europa ante el terrorismo y su larga historia de enfrentamientos con Irán

Teherán, IRNA- La participación de los países europeos en la guerra económica de Estados Unidos contra Irán, especialmente durante la pandemia del coronavirus, pone en evidencia aún más sus vacuas pretensiones en defensa de los derechos humanos. Desde la retirada de Trump del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA), en realidad nunca han cumplido sus compromisos y se han limitado a hacer declaraciones maliciosas acusando a Irán de violar el JCPOA.

A lo largo del último siglo, los países europeos, especialmente el Reino Unido, Francia y Alemania, han hecho mucho daño a nuestro país con sus políticas coloniales, y este agravio se ha mantenido intensamente desde el triunfo de la Revolución Islámica. Apodado el viejo colonialista, el Reino Unido ocupa un lugar especial en el conflicto con el pueblo iraní: invadiendo territorios, expoliando los alimentos y necesidades del pueblo e imponiendo una hambruna que provocó la muerte de 9 millones de iraníes durante la Primera Guerra Mundial, jugando un papel destacado en la disgregación de partes del suelo iraní de la patria, además de facilitar el golpe de estado del 28 de agosto de 1953, o proporcionando todo tipo de apoyo armamentístico al régimen de Saddam, son algunos de los ejemplos de las inhumanas acciones de Inglaterra contra el pueblo iraní.

Después de la victoria de la Revolución Islámica en Irán, Francia se convirtió en el refugio seguro para el fugitivo régimen Pahlavi y muchos de los elementos antirrevolucionarios que huyeron de Irán, así como para los cabecillas y miembros de alto rango de la organización de los hipócritas (nombre con el que se conoce a los Moyahedin Jalq). Asimismo, planearon y organizaron numerosas conspiraciones contra el pueblo iraní sin ningún rubor. Durante la guerra que Iraq impuso a Irán, Francia se convirtió en el país que proporcionó más ayuda y equipos militares a Saddam después de la Unión Soviética: Aviones Mirage, helicópteros aeroespaciales Super Frelon, misiles Roland, entre otros, fueron las armas de origen galo utilizadas durante la guerra contra el pueblo iraní y los petroleros iraníes en el Golfo Pérsico.

Junto a Alemania, que suministró armas químicas a Saddam, Francia también fue uno de los proveedores de bombas químicas a Iraq, provocando la muerte o graves heridas a miles de iraníes. Asimismo, la ayuda francesa a Iraq incluyó el envío de asesores de la Armada gala en el Golfo Pérsico, misiles antiaéreos y apoyo de inteligencia. Incluso hubo entonces un debate en el gabinete francés sobre la autorización para que Iraq tuviera un acceso limitado a las armas nucleares.

En los años posrevolucionarios, estos países siempre se han alineado con los regímenes terroristas de Estados Unidos e Israel en los movimientos anti iraníes, incluidas las sanciones económicas, políticas y militares. Y desde que EEUU desató la guerra económica, tras la retirada de Trump del Acuerdo Nuclear, la Troika no adoptó ninguna medida y se convirtió en socio de los crímenes cometidos contra nuestro país. Por ello, la participación de los países europeos en la guerra económica de Estados Unidos contra Irán, especialmente durante la pandemia del coronavirus, demuestra claramente que sus demandas en defensa de los derechos humanos son absurdas. En realidad, nunca cumplieron sus compromisos desde la retirada de Trump del Acuerdo Nuclear, y solo hicieron declaraciones maliciosas acusando a Irán de violar el pacto ignorando las acciones ilegales de Estados Unidos.

Y ahora, el sepulcral silencio de estos países ante el brutal asesinato del destacado científico iraní, Mohsen Fajrizade, es una muestra más de su hipocresía respecto a Irán. Sin embargo, sus proclamas en defensa de los derechos humanos y la lucha contra el terrorismo han ensordecido los oídos de todos.

9490**1233

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